Dio Calderin Santana
EMBAJADOR DE AUTOMOCIÓN
Mi nombre es Dio, tengo 44 años y trabajo en la hostelería, aunque una de mis grandes pasiones siempre ha sido el mundo del motor. Todo comenzó cuando era pequeño, con aquellos coches que te compraban tus padres y que, casi sin darte cuenta, iban despertando la curiosidad. A medida que fui creciendo y conociendo más de cerca este mundo, aquella ilusión también fue aumentando hasta convertirse en unas ganas constantes de crear, aprender y desarrollar mis propios proyectos. Mis primeros pasos en la restauración llegaron poco después de la pandemia, cuando compré un Hyundai Coupé GK V6 2.7 que se encontraba completamente deteriorado. Empecé poco a poco, realizando pequeñas reparaciones de pintura, chapa, pedales y equipo de sonido. Lo que comenzó como una forma de quitarme el gusanillo terminó llevándome a pintar las llantas, trabajar el tapizado y transformar el vehículo mucho más de lo que había imaginado inicialmente. Para mí, restaurar y personalizar un coche es, ante todo, una forma de disfrutar. No lo entiendo únicamente como un negocio, sino como un proceso personal que te motiva y te obliga a superarte. Te marcas un objetivo, imaginas cómo quieres que termine el vehículo y trabajas hasta conseguir que esa imagen que tenías en la cabeza se convierta en una realidad. Cuando el resultado final coincide con aquello que soñabas, la satisfacción no se puede medir solamente en dinero. Con mis proyectos quiero acercar a más personas a este mundo. Es cierto que el motor puede ser una afición costosa y que no despierta el mismo interés en todo el mundo, pero cuando conoces a las personas que forman parte de él descubres una forma distinta de pensar, de compartir y de vivir una pasión común. Mi relación con FOTOXTREMO comenzó precisamente por esa conexión. Me llamó la atención encontrar un proyecto que no se limitaba únicamente a los coches o a las motos, sino que mostraba interés por cualquier máquina, vehículo o historia relacionada con el motor. Cuando conoces a personas que comparten esa misma pasión y que sienten que por sus venas también corre gasolina y aceite, se abre ante ti un mundo completamente nuevo. Ya no te limitas solamente a aquello que conoces. Empiezas a interesarte por las motos, por otros vehículos y por disciplinas que hasta ese momento podían resultarte desconocidas. Eso es lo que representa FOTOXTREMO para mí: una ventana hacia nuevos conocimientos, nuevas personas y nuevas formas de vivir el mundo del motor. Un proyecto que no solo muestra imágenes, sino que despierta y alimenta la curiosidad.
